La “Guerrilla” de Soderbergh

   Hablando de premios en el anterior post, aquí en España tenemos muy recientes aún nuestros Goya, una ceremonia que parece ir ganando lustro con el tiempo, en la que salió como mayor vencedora la inquietante y emotiva Camino. Sin embargo, el protagonista de la gala no fue sino el Ché, en su versión más acicalada, que captó toda la atención. Benicio del Toro llegó con sus patillas salidas directamente del rodaje de su próxima cinta: Hombre lobo.

 

  El pasado viernes llegó a las carteleras la segunda parte de su aventurado acercamiento junto con Steven Soderbergh a la figura de Ernesto Guevara, ahora ya convertido en el Ché. Varios meses después de su estreno en Estados Unidos, Guerrilla nos narra las ambiciones del argentino por extender la revolución llevada a cabo en Cuba a los distintos países del cono sur.

 

Como reflejo de lo que he podido apreciar entre la gente que vio la primera parte, se trata de una película y de un tema, que genera o una adhesión inmediata o una profunda aversión. Este mes en Fotogramas la plantean como “la polémica del mes”. Ricardo Aldarondo la justifica no como la segunda parte del proyecto, sino la otra mitad de una sola película. que cuenta que tras el idealismo y la victoria llega la realidad y continúa la angustia de un objetivo que se muestra casi inalcanzable. En su contra, Sergi Sánchez la critica por su monotonía, ya que prácticamente se centra en los devenires selváticos, y porque el una vez transgresor Soderbergh se ha sometido a las rígidos dogmas del biopic y ha contado la muerte de Guevara. Se trata de una cinta, que aviso, no es fácil de recomendar, aunque de agradecer si te la recomiendan, cada uno que juzgue por sí mismo.

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